lunes, 4 de julio de 2011

Y LO MEJOR VINO DESPUÉS



Esta mañana salí muy temprano de mi casa. Hacía frío y la lluvia de la noche hizo del piso de mi departamento una pista de patinaje (muy divertido por cierto). Me gusta cuando la mañana es gris y se confunde con la tarde, cuando de nuestras bocas sale ese vaporcito blanco que es una delicia de niño porque sientes que estuvieras fumando. Me gusta cuando llueve porque todo fluye más naturalmente, porque se asemeja a la noche, la acerca, la preludia. La lluvia o garúa es un regalo de Lima y su cielo gris una ampliación de ternura y melancolía ¿Cómo no saldrían poetas con un cielo tan triste como el nuestro?

Salí temprano porque cada 4 de cada mes mis abuelos van a la iglesia de San Francisco a escuchar la misa dedicada a San Benito. Yo siempre aprovecho esos días para ir a la Casa de la Literatura. Porque a mí me enseñaron que el día hay que aprovecharlo e ir a misa no constituye provecho alguno para mí. Sin embargo la Casa de la Literatura no abre los lunes, pero no importa, antes de eso ya había estado caminando por esa mágica calle que es Quilca, junto a mi primo que andaba conmigo. Conseguí Historia del Tahuantinsuyo de María Rostworowski y una biografía sobre mi amado Umbral. Luego fui hasta la Plaza Mayor y entré por primera vez al Club Unión y visité luego la galería Pancho Fierro, que tantas ganas tenía de conocer. Me di el lujo caminar y dar vueltas por todo el centro, frotándome las manos, acariciando el frío con las mejillas. Volví a Quilca con el suficiente frío en el cuerpo (y el suficiente dinero) para pedirme un sancochado especial en mi adorado bar Queirolo.

El plato, mucho más grande y delicioso de lo que pensé, me hizo sentir que el día, con todo y su frío tierno y cercano, era una verdadera bendición. Que no había ningún pretexto en la cobardía del destino para malograr este 4 de Julio. Me sentía satisfecho y, cosa más rara aun, sentí que lo merecía. Con lo que no contaba era lo que horas después iba a suceder.

Después de leer tranquilamente en mi cama aquella hermosa novela de Vargas Llosa La Casa Verde, decidí prender mi computadora y revisar mi correo. El texto tenía una extensión inusual y un cariño desbordante y cálido. Era mi ex alumna, que no me decía ex tutor sino tutor. Entonces no es mi ex alumna, sino mi alumna, mi querida alumna. La que me regaló una bella demostración de cariño que francamente no esperaba recibir. Si alguna vez dudé que la docencia pudiera ser el único terreno laboral en el cual podría sentirme cómodo (pues escribir no me augura ninguna estabilidad financiera) ahora lo reafirmo. Es difícil imaginar cuánto una imagen, un gesto, una palabra puede significar tanto en una persona. Quizás más aun cuando uno se siente tan vacío de significancia, tan desprovisto elementos que aportar a la vida de alguien. Pero descubrir que en tu paso efímero por la vida dejas ese “algo” en alguien es una de las sensaciones más cálidas que he podido percibir y humedecer en el rostro.

Porque debo ser sincero, no pensé que el día de hoy brotara nada de mis ojos. Pero ya vemos, nada está dicho, con suerte. Y Cristina, me disculpo por no haberte mencionado aquello que en ti hay de explotable, pero jamás esperes que alguien te lo diga más que tú. Alguna vez escuché esta frase en una película de Almodóvar :”uno es más auténtico en cuanto más se parece a lo que soñó de sí mismo” (la película es Todo sobre mi madre, te la recomiendo).

Muchas gracias otra vez por el correo y siempre estaré para cualquier cosa que necesiten. Estudia mucho y hagamos esos sueños realidades palpables y hermosas.

domingo, 12 de junio de 2011

COLUMNA A LEER

Mitos y mentiras peruanos. De Alonso Núñez del Prado, pag 18 La República.

sábado, 4 de junio de 2011

A MIS QUERIDOS AMIGOS: UN VOTO POR LA MEMORIA Y LA VIDA.

Me pongo en la triste situación de ubicarme ahí donde la pena manda y la incertidumbre es un símbolo patrio. Ahí donde mi terquedad en la memoria hace que no pueda olvidar la sangre innecesaria que tiñó nuestra historia con el dolor y la ignominia. Es sábado 4 de Junio y he decidido escribir esto para quien amablemente destine parte de su tiempo en leerlo y comprenderlo, pero en especial va dirigida a los amigos que quiero tanto y que estas elecciones han puesto en una situación difícil. En lo que a mí respecta: la dolora decisión de algunos de mis compañeros de viaje que han optado por apoyar una candidatura que en los noventas hizo tanto por humillarnos ante la historia.

QUERIDOS AMIGOS:

No sé si los he perdido o aún cuento con sus irreverencias y sus noches. Quizás he hecho mucho por agitar las tensiones, quizás sobredimensiono todo, no lo sé. Lo que sí sé es que por lo menos yo lo he sentido así, pues yo mismo he querido hasta olvidarme de sus cálidas presencias. Si me preguntan por qué, si consideran que mi acto y mis reacciones son un claro ejemplo de una conducta antidemocrática por no estar de acuerdo, por no callarme, por escandalizarme al enterarme que votarán por la señora Keiko, es que quizás no me conocen bien. Mi conducta no es antidemocrática, mi conducta es un reflejo espontáneo surgido de la pena y de la memoria. Porque me duele que las personas que quiero y respeto olviden tan fácilmente que un país no sólo se gobierna en base a números, que un país es más que lo que opinan ciertos medios y miedos de la prensa. Que el Perú aún está de luto, que muchos desaparecidos que desde la clandestinidad del horror estarán gritando de temor porque el gobierno que los mató volverá a gobernar. ¿Qué le diremos a los que nos sucederán cuando le digamos que votamos por la hija de un violador de derechos humanos y que además considera que es inocente, olvidando las numerosas pruebas en su contra? ¿Podrán mirar ustedes a los familiares que perdieron seres irremplazables y decirles: voté por el gobierno que mató a tu hijo, tu hermana, tu esposo…?

Queridos amigos, si consideran que mi comportamiento ha sobrepasado las murallas del respeto, pues ofrezco disculpas. Aunque jamás he insultado ni he agredido a nadie. Pero considero es mi deber moral informar (mas no obligar) sobre el voto que piensan emitir. Les pido, con profunda esperanza, que su voto no sea un voto de miedo. Que la decisión que marcará el destino del país no premie a un asesino, a un ladrón. Ustedes dirán que ella no es su padre. Y tienen razón, ella no es su padre, ella es su intérprete, su heredera, su abogada y su juez, su sucesora. Los que no vamos a votar por Keiko no lo hacemos por tales ideas tan simples y banales. Lo hacemos por lo que la señora representa, porque jamás se pronunció en su contra. Porque jamás tuvo la decencia de defender a su madre de las torturas del padre, porque las personas que la rodean son las mismas que rodearon al inefable, porque no podría imaginarme siendo gobernado por Rafael Rey y todo su Opus Dei. Ese señor que empezó con un liberal como Vargas Llosa y que después ha sabido cambiarse la camiseta cuantas veces la ironía ha podido permitírselo. Aquel señor que pretendió indultar a militares acusados de violar los derechos humanos y que hace unos años denunció el caso de las miles de esterilizaciones forzadas para ahora decir que tal atrocidad no fue contra la voluntad de miles de mujeres sino sin su voluntad.

Milagros Maraví, quien fue la abogada del gobierno recibiendo órdenes de Fujimori y Montesinos, y que ahora intenta reconstruir su pasado para asumir un nuevo presente y pontificar sobre los derechos humanos como tema principal a cuidar y respetar. En fin: Martha Chávez, Cuculiza, Salgado, Kenji y puñete. Si alguien soñaba con hacer del Perú una república gore, pues lo están logrando.

Hay otra cosa que me entristece profundamente. Y es que al parecer lo que manda en estas elecciones es el factor económico. Con esto no quiero decir que no sea importante, pero como dije anteriormente: un país es más que números. Ante todo está nuestra ética, nuestra dignidad. Además para que la economía funcione depende de instituciones que la hagan funcionar, y eso en el gobierno de Fujimori no sucedió porque no existían instituciones y con certeza puedo decir que tampoco lo habrá si elegimos su retorno. El grado de corrupción en que nos dejó es un tema tabú que parece ya nadie quiere hablar, pero en materia económica Fujimori fue un desastre al aplicar mal un plan de gobierno que ni era el que prometió (pues no tenía) para aplicar el de Vargas Llosa, pero de manera violenta con la venta de empresas cuyo dinero aún no se sabe a dónde fue a parar. En total hablamos de una cifra de 8.000 millones de dólares, fruto de la privatización, de la cual buena parte se “perdió”. Ni hablar de los derechos laborales y de la desaparición de los sindicatos.

Pero para ser sinceros, a nadie le importa la economía en sí, sino el bolsillo individual lo cual sería aun más egoísta. No es la preocupación por el estado, por el correcto papel de la redistribución, sino el impacto personal. Aquella percepción es la que parece guiar el dedo que se manchará mañana. Y si Hernando de Soto es su garantía de un gran grupo técnico habría que hacer las sumas y restas de los logros del aquel engreído señor que nació como Hernando Soto y sus cercanías a gobiernos autoritarios y dictatoriales. Aquel señor que nació gracias a un prólogo de Vargas Llosa y a una diagramación de Szyszlo, para luego abandonar el barco y estrechar la mano del candidato rival.

Ante todo lo expuesto queda claro que mi voto será contra Keiko y a favor de Humala. Jamás en mi vida pensé que iba votar por un militar. Quizás porque lo castrense, lo militar, lo rígido, el acatar órdenes sin protestar me recuerda a mi padre. Quizás ahí mis gritos de libertad. Porque ante un padre autoritario tienes dos caminos a seguir: O te vuelves una copia del padre o lo rechazas y junto a ello rechazas todo acto de intolerancia y autoritarismo. (Sin olvidar que la intolerancia también es un recurso democrático pues de lo que se trata es que no todos estén de acuerdo y puedan exponer sus puntos de vista). Yo asumí el segundo camino junto a ello empecé a eliminar todo aquello que de la sociedad había aprendido. Eliminé mi machismo, mi homofobia, mi anticlericalismo por una posición de respeto por el creyente, aunque siga siendo yo un orgulloso agnóstico.

Y por todo eso jamás pensé que iba a votar por Humala. Mas jamás me tragué el cuento de terror que nos vendió y sigue vendiendo la prensa. Sobre todo no me permití ser parte de ese coro de incongruencias que te dice que no votes por el candidato que puede hacer todo aquello que el otro gobierno ya hizo y que puede repetir. Yo no creo en los mesianismos y por eso no creo que Ollanta sea la solución a la enfermedad que sufrimos. Creo que como político está condenado a defraudarnos. Pero sé que un gobierno suyo será mucho más fácil de fiscalizar, que nuestro deber como peruanos será vigilar que ese voto cumpla con lo prometido. Prefiero mil veces salir a marchas contra Humala (si se equivoca, si se desvía) porque sería la primera vez que lo haga contra su gobierno y no hacerlo OTRA VEZ con el fujimorismo que ya nos jodió tantas veces.

Quiero creer en la vida, en el futuro, en la juventud de la que de alguna manera represento por mi edad. Quiero advertir que si seguimos satanizando cualquier intención democrática del pueblo que ha elegido a su representante (nos guste o no) se estarán abriendo las puertas de un verdadero caudillo que crea que sólo la vía armada es la solución. Ante todo eso digo nuevamente que voto por Humala, y sin tanto temor como esperaba. Quizás sean esperanzas de un nefelibata, quizás. Espero con esto, queridos amigos, que pueda en algo influenciar en la elección de mañana. No premiemos la muerte. Démosle una oportunidad a la vida.

Me quedo con estas palabras de Francisco Umbral en esa inmortal novela Las Ninfas:

“Digamos que la voluntad de la habitación era azul, que la habitación tenía una voluntad de azul, o una voluntad azul, más sencillamente, pero de vez en cuando quedaba traicionada por el sepia, le salían del fondo de los armarios y de los cajones, y de debajo de las mesas y de las alfombras, y por detrás de los espejos y de los cuadros y de las fotografías, unos rebordes sepia, unas cenefas, unos zócalos tristes. Como una mujer que se viste de azul y de pronto sonríe y le vemos un diente de metal. El azul era nuestra fe en la vida y el sepia era la verdad de la vida, el color triste y antiguo que se iría comiendo los azules, el fuego tibio y soso que va empalideciendo las cosas, pero todavía éramos lo suficientemente jóvenes como para no querer ver el sepia, como para dejar que nuestras almas –barbos líricos- nadasen en las aguas azules de la habitación azul.”

miércoles, 1 de junio de 2011

El agua y Aldo Mariátigui: Comentarios sobre un periodista

La prensa tiene hoy, entre sus más famélicos exponentes, una retahíla de pseudo-periodistas y escritores de sienes estrechas. Basta, para comprobar esto, acudir a las incisivas páginas de un diario que hoy destaca por su utilidad en las pescaderías y mercados, dado lo práctico que resulta para envolver productos de diversa índole. Pero si nos aproximáramos a lo que las páginas de dicho periódico contiene, nos daríamos cuenta de que nuestra tesis no sólo se ve corroborada, sino que además, resulta rebasada por la calidad de los contenidos y el estilo de estos periodistas. Entre las hordas de periodistas, que encajan en la categoría aquí descrita, tenemos como caso paradigmático a Aldo Mariátegui. Este es, probablemente, uno de los casos con los que la genética se regocijaría. En él los genes de su ascendencia (1), que nos merece el más profundo y sentido respeto, no sólo se han hechos esquivos, sino que parecen haber huido despavoridos como auspiciando la clase de persona que iban a constituir. O, puede que sea el caso, que sea inmune a los genes magnánimos y loables.

Antes de fijarnos en el contenido que expresa en sus artículos – y aquí no pondré en cuestión si realmente existe tal contenido – me parece importante resaltar el hermoso sello característico de sus notas. El estilo que ostenta es digno de crédito. No cualquiera puede caer en menudo traspiés y en frases llenas de escarnios de tan baja calaña. Llamar prosaica su prosa sería, cuando menos, un halago. El uso de términos ofensivos, los constantes apodos – que además no entrecomilla, como para enfatizar su carácter vulgar – y la asimetría de sus artículos resultan dignos de admiración. Es un precursor de la lectura crítica de artículos periodísticos. Y digo esto, pues tras concluir la lectura de cualquiera de ellos uno siempre se queda en un profundo cuestionamiento con preguntas que van desde “¿Es este hombre oligofrénico?” hasta “¿Tiene algún desfase mental?”.

Pero no deseo sólo hacer una crítica, por supuesto que no. Mi alma tendiente a la conmiseración y llena de deseos de ayudar al prójimo desea indagar un poco más profundo y arriesgarse a dar un diagnóstico. En la columna que escribe, en este conglomerado de papel y letras que osa llamar diario, el 27 de mayo del presente, nos ofrece una patente explicación para lo penoso de su condición. “Estudié – nos dice, este gran hombre – (perdí el tiempo en realidad) en la PUCP, pero no tomaba agua allí. Eso probablemente me salvó de la lobotomía caviar que allí practican con tanto éxito”. El pasaje resulta más que interesante y puede permitirnos inferir algunas consecuencias. El pobre Aldo, que afirma haber perdido el tiempo en la universidad, debe haber asistido a una biblioteca tantas veces como los venados y las ardillas que rondan por ese centro de estudios. Ello lo llevó a desconocer las graves consecuencias de ingerir poco agua y a tener un miedo más que infundado. El agua no puede ser causa de una lobotomía o de transmisiones ideológicas intempestivas. Si así lo cree, le recomiendo a nuestro sujeto de estudio que hoy revise debajo de la cama, pues el cuco puede halarte de los pies por no haber hecho tu tarea en la universidad. En segundo lugar, la deshidratación sí explica mucha de sus afecciones. La ingesta reducida de agua provoca el descenso de los niveles sodio y triptófano en el organismo. La ausencia de estos es la principal causa del severo Alsheimer que parece padecer o la ataxia que, en su caso, parece no ser cerebelosa, sino haberse difundido por todo el cerebro. Pareciera, pues, que Aldo Mariátegui ha decidido – de manera inconsciente – decirnos cuál es la causa de su estado intelectual deplorable.

No quisiera alargarme más. Desearía sólo analizar brevemente su florido y rimbonbante estilo argumental. Sinceramente, y esto lo digo como antesala, me parece que hay mejores argumentos en los titulares de los periódicos sensacionalistas que los que él esboza en sus columnas. Estoy más inclinado, por ello, a creer que este domingo recibiremos alienígenas, que en cualquiera de sus posturas. En la columna a la que hemos hecho referencia ya, considera, nuestro sujeto de estudio, que las marchas y protestas en provincias están siendo pagadas por el partido de Ollanta Humala. Las razones que da son… (y probablemente aquí los puntos suspensivos sean escasos). No da, pues, razón alguna para dicha aseveración. Inmediatamente se cuestiona – y hay que maravillarse de que pueda siquiera hacer una pregunta, pues este proceso es sumamente sofisticado y complejo, y muy raro en hombres con su menguado poder psíquico – “¿De dónde viene el billete? Ésa es la pregunta que nunca se responde... ¿De algún partido político? ¿ONGs? ¿La minería informal? ¿Los contrabandistas? ¿Los narcos?”. Excelente señor Mariátegui, casi nos hace creer que puede usted no dar ninguna razón para su tesis e inmediatamente pasar a buscar de dónde viene el dinero. Casi nos hemos rendido ante su ardid, pero, lamentablemente, nosotros estamos suficientemente hidratados.

Este artículo, de ningún modo es una crítica. Es, en realidad, un diagnóstico, la expresión de nuestras más sentidas condolencias. Sólo nos queda expresar nuestro más sentido pésame por el lamentable deceso del cerebro del periodista Aldo Mariátegui y del de otros tantos que yerran por su mismo derrotero. Lamentamos, pues, esta extraña epidemia y rogamos a Dios que no sea contagiosa. Sólo nos queda recordarles lo importante de ingerir niveles adecuados de agua.

(1) Sigo con ello la línea que Carrasco Peña ha esgrimido en un interesante artículo que recomiendo revisar: http://hepabionta.blogspot.com/2009/02/aldo-mariategui-una-lamentable.html




Joan Caraverdo.

lunes, 30 de mayo de 2011

NUEVA LECTURA

Revisar la columna del escritor Alonso Cueto, titulada: La esencia moral. En la página 15 de La República.

domingo, 29 de mayo de 2011

TRABAJO A LEER

Los artículos que leerán, tanto del El Comercio como de la República (dependiendo cual tengan) son los siguientes:

KOLUMNA OKUPA de Rocío Silva Santisteban (Pag 19 de la revista Domingo de la República)

La columna, más que artículo, basa sobre la obra de la poeta Carmen Ollé y su papel como un fuerte figura influyente en una nueva forma de escribir la poesía tanto en temática como estilo. Ustedes verán si tales palabras de de la columnista se justifican o no. Para hacerlo mejor recomiendo leer algún poemas de la escritora.


ESE PAIS EXISTE de Jorge Paredes (pag 6 del Dominical de El Comercio)

Esta columna tiene dos puntos interesantes a tratar. Uno es el homenaje al intelectual fallecido y otro, dentro del homenaje, es mostrar las ideas por las cuales él se distinguió. Por lo cual un buen análisis del tema sería abordar sobre las ideas que el autor abordar en la cuales hace referencia sobre el pensamiento de Carlos Iván Degregori y si estás de acuerdo o no.

sábado, 9 de abril de 2011

I DON´T LIKE PPK.


Cuando escribo estas líneas La Mula acaba de publicar que el único que tendría cercanas posibilidades de pasar a segunda vuelta sería el foráneo PPK, ergo, otro voto sería considerado perdido. Por lo menos mi mayor miedo, que pasara Keiko, ha sido por el momento tranquilizado, dopado.


Sin embargo no dejo de sentirme enfermo, como si la naturaleza de este dolor fuera endémica, marca peruana. Porque si de algo carecemos es de memoria o de enceguecernos por voluntad propia, como si el masoquismo fuera nuestra identidad y sin ella nuestro derrotero careciera de guía. No tenemos cultura democrática, ni nos esforzamos por entenderla y buscarla. No comprendemos que la historia nos da una ayudadita para no fracturar el presente y evitar desahuciar el futuro. Si alguien leyera, cogiera un libro y entendiese el mensaje que hay entre líneas sabría que PPK no representa lo nuevo en la política. Si alguien se tomara el trabajo de revisar el perfil de su candidato favorito sabría que aquel señor ostenta un tropel de oscuros negocios y triunfos.


Si el éxito significa adquirir dinero sin importar el cómo pues PPK sería todo un paradigma, Alan García su renovación madura y nos falta la nueva generación en busca de un nombre lo suficientemente sibilino para ejercerlo. Y para eso está la señora Keiko cuya herencia criminal aún la persigue como pulga a su perro. Pero el caso del señor estadounidense (con todo derecho de serlo) es el que me intriga y me provoca algunas preguntas que no logro del todo entender. ¿Cómo hizo un señor de la edad avanzada de PPK calar tanto en una juventud que ni sabe lo que significa el liberalismo? ¿Cómo ha hecho para que nadie más se pregunte por lo que hizo en gobiernos pasados? ¿Qué creen que hará este señor con un caso como el de Islay? ¿Cuántos Baguas más queremos? ¿Cuánto nos falta por entender el motivo por el que se generó Sendero Luminoso?


Si yo me hago estas preguntas pues tendría que responder sobre el porqué de su voto joven y la mayoría de someras razones dadas para su voto por parte del público joven. En primer lugar PPK ha sabido vender muy bien su imagen de hombre exitoso que no “necesita robar pues ya tiene suficiente dinero”. O sea que la única razón por la que no lo haría es porque ya no necesita, esa es nuestra ignominiosa clase política. Hace algunos meses la PUCP realizó una encuesta con escandalosos resultados. De ella se nos informaba que a gran cantidad de peruanos no les importa que un político robe con tal que haga obras “total todos roban”.


Hemos llegado a tal grado de patetismo y conformismo (que es lo mismo) que creemos que es una realidad inamovible. Y ante ese punto PPK ya no tendría necesidad de robar, pues es un hombre honesto que ha alcanzado el “éxito” como hombre de negocios. Pues la juventud destetada de libros haría bien en revisar algunos archivos del expediente PPK para saber que en 1968, cuando este señor era uno de los seis gerentes del BCR , le entregó 17 millones de dólares a la International Petroleum Company cuando en ese momento sus cuentas ya habían sido embargadas por el gobierno militar de Velasco. La suma de dinero equivaldría ahora a unos 105 millones de dólares. Para ese entonces el nuevo gobierno (por toma de poder) había anulado el contrato de la petrolera en la que se le había ofrecido otros 99 años más de explotación sin cobrarles los 700 millones de dólares que debía desde 1924.


¿Generosidad de PPK? No, ya está claro que huevón, más allá de sus asuntos testiculares, no es. La historia del lobbysta comenzaba a nacer. Pero está claro que los jóvenes no votan por un expediente que ni han leído sino por una imagen que han ingerido en TV, papel y radio. Sobre todo TV pues sería ingenuo esperar algo de la lectura, lo que convierte a este texto en un inservible.


Ahora, si les resulta un dato muy antiguo bastaría revisar una noticia del “Wall Street Journal” en el que narra cómo un empleado de la Hunt Oil ayudó a cambiar leyes peruanas para permitir la exportación del gas de Camisea. Ese empleado era: PPK. Una historia más completa sobre este dato se puede revisar en la edición número 47 del semanario “Hildebrandt en sus trece”. Está claro que mi voto no será por PPK, porque considero que ese señor tiene una larga sombra de dudas por las cuales responder. Está claro que el Perú es una bomba de tiempo que tira hacia los extremos. La extrema derecha prendería la mecha de la explosión que representaría y acogería la extrema izquierda, significando lo que pueda significar ahora la derecha o la izquierda. Más indefinibles que nunca.


Lo que sí es definible y se puede cartografiar es que un gobierno de PPK representaría la inversión a lo bruto, sin medición. Porque aquí no se termina de entender que la inversión es buena y necesaria, mas no por eso libre revisiones y límites dependiendo el costo social y/o ambiental, que a la larga también es costo económico. De más está decir que el Perú simplemente es un exportador de cerros. Un señor como PPK que en la entrevista que le hizo la inefable Magaly Medina ante la pregunta de si era mujeriego dijo lo siguiente: “Eso es un secreto” y añadió “Como dice mi amigo Miguel Ángel Cornejo, la subpoblación en Europa, donde ya no hay niños, hay que mandar una manada de peruanos y se acabó el problema”.


Para él somos una manada y para la academia esto significa:



1. “Hato o rebaño pequeño de ganado que está al cuidado de un pastor.


2. Conjunto de ciertos animales de una misma especie que andan reunidos. Manada de pavos, de lobos.



Esta forma despectiva de llamarnos no hace más que revelar (involuntariamente) su pensamiento más profundo y real. En fin que votar por él sería votar por un extremista, no de la izquierda sino de la derecha. Que resulta tan malo como lo otro, pues no entienden que uno es la antesala del otro. La Defensoría del Pueblo ha detectado 120 conflictos sociales por explotar, y elegir a un embajador del caos como lo es mister Kuczynski es como echar un cigarro sobre una piscina de gasolina. Y ni hablar de la selva en donde un estudio realizado por Marc Dourojeanni sobre el libro Perú Porvenir de PPK demuestra la escasa preocupación sobre el tema, o el mutis voluntario sobre su futuro y sostenimiento. Ya el pasado nos enseñó cómo terminan al final las continuas provocaciones y postergaciones de una reforma social que no llega. Ya tuvimos a Sendero para entender que aún somos un país por construir y que estamos más cerca de ser un juguete con mecha encendida.


Si hasta aquí queda claro cuál es mi pensamiento y mis sentimientos por PPK, debo aclarar que aun así (aunque sus cercanías serían muy entendibles y posibles) preferiría a un PPK que a una Keiko Fujimori Delincuencia. Y para que esto quede aun más claro, votaría hasta por Humala con la única motivación de que Keiko no gane.


¿Es Humala el diablo venezolano que todos los diarios se esfuerzan por difundir? No lo creo, no votaré por Humala por incapaz de definición, por incapaz de ser congruente, porque no le entiendo jamás cuando se inspira y no le entiendo y me aburro cuando lee sus respuestas. Porque de lo único que está seguro Humala es de su apellido y nada más. Pero de ahí a que me lo vendan, como exactamente lo tildaron hace cinco años, de embajador de Chávez, de nacionalizar empresas (no lo he leído en ninguna parte) es llegar al paroxismo de los miedos y los conflictos mentales. De ahí a repetir textualmente el headline de los Miró Quesada y de los Agois es francamente irritante y vergonzoso como un Fujimori diciendo: ¡Soy inocente!



Para terminar con lo más oprobioso de estas líneas debo preguntarme desde la indignación el cómo es posible que Keiko ocupe la posibilidad de una segunda vuelta. ¿Es que los peruanos no pueden recordar lo que significó Fujimori para la nación? Algunos se escandalizarán al ver que prefiero a Humala que a Keiko, de la misma manera que yo me indigno al ver que prefieren votar por la hija de un violador de derechos humanos. Es esa nuestra verdadera condición de país tercermundista.


Algunos me vendrán con el “cuco” del terror y la inversión. Hará falta revisar la entrevista realizada a Campodónico al respecto para desmitificar algunas de esas ideas. Otros me vendrán con el cuento de defender la democracia. ¿Acaso el gobierno de Fujimori fue demócrata? ¿Y las muertes, la compra de diarios, de medios de comunicación, tránsfugas, lavado de dinero…? ¿Ya nos olvidamos de todo eso? ¿Nos merecemos a Keiko? Estas elecciones me hacer recordar a Vallejo en eso de “La naturaleza del dolor es el dolor dos veces”.